
La culpa había desaparecido, el cariño también, la culpaba a ella por estar inmerso en esa situación enferma que sacaba lo peor de mi, por estar perdiendo el tiempo en eso en vez de buscar alguien que realmente pueda hacerme feliz, lo único que me servía de ella era eso, violarla, maltratarla, unos minutos nada más.
La idea de que estaba enfermo comenzó a darme vueltas por la cabeza, esta persona no soy yo me repetía mentalmente, pero la verdad es que en el fondo me gustaba serlo, me gustaba ser esa persona, o mejor dicho disfrutaba las cosas que esa persona era capáz de hacer. Fue en ese momento que me solté y me di cuenta de la realidad, ella no iba a irse hasta que la situación fuera insoportable y yo no iba a detenerme hasta que ella no se fuera… Necesitaba que se fuera para volver a sentirme buena persona y la mala persona en mí necesitaba más. Decidí entonces liberar a “Mister Hide”, solo el podía librarme de ella y sin ella tampoco existiría él. Pasé el resto de la noche planeando como manejar la situación, cada frase y cada posible reacción para lograr lo que quería, transformarla en mi esclava sexual y no sabía muy bien como pero tenía que lograrlo o lograr que se fuera.
Cuando me desperté puse en marcha lo planeado, la desperté y le dije:
_Vení a la cocina que tenemos que hablar.
Y salí de la habitación.
Ella sabía lo que estaba por pasar, sabía que iba a pedirle que se fuera y trató de comprar su perdón de la única manera que sabía, con erotismo. Llegó a la cocina solamente con la tanga y sus pechos desnudos, esos pechos enormes que siempre me habían encantado, era exactamente lo esperado, era lo que buscaba, la entrega total.
Se lo dije sin rodeos, sabía su respuesta.
-Esto no puede seguir, te tenés que ir o vamos a terminar mal.
- Noooo… dijo perdoname, no lo voy a hacer más. Contestó y trató de abrazarma, la separé.
- Ya no te creo, estamos dos días bien y volvés con las mismas pelotudeces…. Te vas y punto. Lo cual no era mi intención sino solo un elemento de presión porque todavía no se había quebrado al punto que yo necesitaba.
Se arrodillo y me abrazo de las piernas llorando y casi gritando.
-Noooo por favor no me hagas esto!!!!!.
- Yo no puedo vivir más con vos, sufro todo el día y ni siquiera puedo seguir adelante con mi vida porque vos seguís metida en ella.
Yo de acá no me voy. Gritó llorando y ese era precisamente el punto al que quería llegar y solté mi frase final.
- Si vas a quedarte acá arruinandome la vida por lo menos voy a recibir placer por eso le dije, me miró con cara de confundida, como sin saber que era lo que le estaba pidiendo, en ese momento comencé a desabrocharme el pantalón mientras nos mirábamos a los
ojos, no cambió su expresión pero comenzaron a salir lágrimas de sus ojos. Esta vez el tema no era dolor sino sumisión y maltrato, esta vez la herida sería a su orgullo y no a su cuerpo, era lo necesario para poder manejar la situación para lo que vendría.
La tomé firmemente de del pelo por detrás de la cabeza y la retiré un poco hacia atrás, cerró los ojos y comenzó a abrir la boca, era el signo que faltaba, estaba aceptando la situación. Le coloqué el pene en la boca y la empuje hacia adentro con fuerza, pude sentir le fondo de su garganta y la arcada. Trató de usar sus manos para frenar los empujes pero la empujé más fuerte mientras le decía que saque las manos, que no me haga enojar…. Y lo hizo. Por un rato seguimos así hasta que le indiqué que siguiera sola, sollozando de a ratos pero lo hacía, y lo hacía bien. El instinto me pedía sodomizarla de nuevo pero esta vez tenía que ser paciente, tenía que manejar las cosas con cuidado si quería obtener más de ella, ya no quería que se fuera, quería que se quedara por siempre cumpliendo con todos mis deseos y eso requería de un planeamiento cuidadoso.
Después de un rato la llevé hasta el sofá y me saqué el pantalón por completo, prendí un cigarrillo mientras ella seguí haciendo lo suyo, por primera vez no me preocupaba que parara tenía todo el tiempo del mundo para disfrutar y lo hice. Cuando finalmente sentí que el orgasmo estaba por llegar estaba por decirle que no fuera a salir pero preferí ver su reacción, nunca había terminado en su boca hasta ese momento y solo me limité a tomarla del pelo pero suavemente. Llegó el orgasmo, mi mano estaba lista para evitar que sacara la cabeza pero no hizo falta, no se movió, solo un sonido quejoso de su boca cerrada sobre mi miembro y nada más. Finalmente cuando se lo indiqué se lo sacó de la boca con cuidado de no derramar nada y llevó su mano a la misma como para evitar que se le saliera, trató de pararse, posiblemente en busca de un lugar en donde escupir pero mi frase la detuvo.
-Tragalo, le dije mirándola muy serio.
La expresión de su rostro fue de suplica pero cuando se lo repetí en tono más fuerte solo cerró los ojos y tragó. Una arcada suave primero una un poco más fuerte después y se calmó…. Todo había pasado. Si decir una palabra me fui a la pieza a mirar televisión.
Seguía excitado, quería más pero había que esperar un poco, había que ver cual era su próximo movimiento y reaccionar en consecuencia.